Te voy a contar un cuento

Te voy a contar un cuento
Autor: Rafael Silva | Publicado: 16 de Marzo de 2018 a las 13:17:00

Érase una vez un hermoso reino  que se encontraba ubicado en lo que hoy conocemos  como la Nueva España, ahí, enclavado en un gran valle, se encontraba asentada  una gran ciudad, toda de cantera rosa, pero como era de esperarse, sus habitantes no estaban cómodos con la situación que padecían, pues  aunque era una ciudad muy bella  y con una gran tradición artística y cultural que la hacían única, los fenómenos de una sociedad creciente  aparecieron  poco a poco hasta  acentuarse  de tal modo que  en ocasiones parecía que ya no volverían los tiempos aquellos  donde todos se conocían , se saludaban , se  aprestaban a ayudar al vecino, al comerciante u a la viejecita que  intentaba cruzar la calle para ir a misa los domingos. Hoy,  había robos, en las casas y a  los transeúntes, caballos y carruajes desaparecían  tanto de día como de noche y de las autoridades, ni sus luces.

Tal situación,  evidentemente  desesperó a los  ciudadanos que… aunado a lo anterior, también se enfrentaban a una situación sumamente difícil y compleja, la economía no despuntaba  y por si fuera poco  los impuestos que se les cobraban no correspondían  ni siquiera a lo que la gente ganaba en un día  con un gran esfuerzo.

Llegó entonces  el momento que para muchos era la gran oportunidad de cambiar las cosas, otros estaban decepcionados; ¡habría elecciones para que el pueblo decidiera por una mejor propuesta!, hombres y mujeres  que previamente ya habían sido seleccionados  velaban armas  y… en cuartos de guerra, diseñaban lo que a su parecer, consideraban las mejores estrategias que les resultasen  en votos el día de la elección.

Sin ir más allá,  y para no distraer su atención, (pues este es un cuento corto), les diremos, que  quienes se organizaron decidieron conformar grupos que serían identificados con distintos colores y   que… de acuerdo a lo que pensaban,  trabajarían  en aquello que desde sus respectivas trincheras sería lo ideal para encaminar por mejores rumbos a aquella bella ciudad.  Unos, pensaban que  debería gobernar un  profesor de nombre  Rulan, un  personaje  formaba parte  de una organización  de maestros  o mentores  y  que… a decir de otros,  no era la persona ideal, pues  la organización a la que pertenecía había  hecho desmanes por la ciudad sin pensar mucho en los demás.

Otro suspirante era una dama,  que… en corto tiempo,  había alcanzado algún tipo de representación pública, pero  se  enfrentaba a un sector de la población que aseguraba que le faltaba experiencia y que en su lucha por ocupar espacios había traicionado a sus mentores, su nombre Damiana.

Quintín, es otro de los provincianos que  en una conjunción de esfuerzos entre varias organizaciones y colores logró el consenso para encabezar  la propuesta, él, era un joven   que amaba a su ciudad, sin embargo, sus opositores  aseguraban que  sus promesas eran vanas y en muchas de las ocasiones no cumplía con ellas, ¡como que tomaba las cosas a la ligera! y en varias ocasiones repetía lo que otros decían sin llegar a profundizar en los temas importantes.

Alonso, era otro joven que pretendía recuperar a los corazones  de aquellos que se desvivían con trabajo y esfuerzo por su ciudad, quizá tenía alguna ventaja sobre los otros, pues  de una u otra manera  en un primer intento  por cambiar la ruta de su ciudad no le había ido tan bien como él y su gente lo esperaba, también se decía que una pitonisa que navegaba entre los umbrales de la realidad y la fantasía, aseguraba  que  el joven había ejecutado actos y trabajos no muy bien estructurados y que éstos en poco o en nada ayudaban, pues en un dos por tres  ya no servían o no eran útiles a la ciudadanía.

Un último participante  era un hombre ya  maduro de nombre Faustino, que a través de los años,  había recorrido todos y cada uno de los rincones de su  provincia, sin embargo,  sabía que  en su deseo por  representar a los hombres y mujeres  de aquella ciudad , tendría que enfrentar severas críticas, pues su actuar aunque recto, se vio ensombrecido en una primera instancia por motivos de salud  y en segundo,  por hechos que no le implicaban de manera directa  con la justicia, también se decía que su principal obstáculo sería la misma pitonisa  a la que se enfrentaría el joven Alonso, pues esa especie de adivina, tejía grandes redes que acendraban el rumor para navegar entre la realidad y la fantasía.

Para no hacerles el cuento largo  y recapitulando, eran cinco los   personajes  que  pretendían  encauzar  los esfuerzos de la gente,  ninguno  podría decir  que saldría victorioso de aquella  aventura,  tendrían que trabajar mucho  y rápido, pues otro grupo,  un grupo de ciudadanos organizados,  había decidido que todos, quienes participarían  en la elección, tendrían que proponer  las mejores fórmulas para  cambiar  y encauzar a la ciudad por mejores rumbos, ese grupo ciudadano, estaba harto  de promesas vanas y de  mentiras, harto de que… quienes llegaban al poder  no cumplían   con lo prometido, estaban hasta el copete  de ver y constatar,  que aquellos a quienes el pueblo elegía para llevar las riendas  de una gran ciudad por el orden , la honestidad y la nobleza, primero se presentaban con  huaraches y luego caminaban por las calles con mocasines y en carruajes de lujo y con dos o tres propiedades que con un salario digno no hubieran podido adquirir.

Los ciudadanos, también advirtieron que las propuestas  tendrían  que ser objetivas y realizables, nada de palabrerías y verborrea y mucho menos de ataques contra  la moral y las buenas costumbres, nada que diera origen a la decepción. Y colorín colorado, este cuento se ha acabado.


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