LLAMA IMSS A ADOPTAR ESTILOS DE VIDA SALUDABLES PARA EVITAR EVENTOS VASCULARES CEREBRALES

27 julio de 2020. El paciente con un evento vascular cerebral (EVC) atendido en el servicio de urgencias dentro las primeras tres horas, puede revertir la fatalidad del mismo.

Así lo expresó la neuróloga Nadia Mondragón González, adscrita al Hospital General Regional (HGR) No. 1 del Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS) en Michoacán, quien agregó que durante la presente emergencia sanitaria los pacientes que presenten EVC deben acudir de inmediato al servicio de urgencias, sin temor alguno. En caso de atender un EVC en forma tardía, se corre el riesgo de mayores afectaciones irreversibles al cerebro o hasta de fallecimiento, agregó, puesto que un evento vascular cerebral es una emergencia médica y cada minuto cuenta. Cuanto más tiempo dure la interrupción del flujo sanguíneo hacia el cerebro, mayor es el daño.

La atención inmediata puede salvar la vida de la persona y aumentar sus posibilidades de una mejor recuperación.

Mondragón González explicó que el EVC puede ocurrir cuando una arteria se obstruye, lo que produce interrupción o pérdida repentina del flujo sanguíneo cerebral (isquémico) o bien, puede ser el resultado de la ruptura de un vaso y dar lugar a un derrame (hemorrágico).

La neuróloga dijo que para el diagnóstico de esta afectación cerebral, en el IMSS se cuenta con equipo y tecnología como rayos X, tomografía y resonancia magnética, así como los medicamentos necesarios para la regresión de los efectos, siempre y cuando la oportunidad en la atención sea la adecuada. Dio a conocer que con mayor frecuencia los EVC se presentan en adultos mayores, respecto de pacientes jóvenes, en una proporción de nueve a uno, por los factores de riesgo que mayormente presentan los primeros, tales como la hipertensión arterial, diabetes mellitus, colesterol alto, tabaquismo y problemas cardiacos. Para ello se recomienda la modificación de estilos de vida que permitan al paciente: controlar la presión arterial elevada, evitar o limitar los alimentos ricos en colesterol, evitar fumar y beber alcohol en exceso, hacer ejercicio regularmente, mantener un peso dentro de los límites aceptables, resolver las situaciones crónicas de estrés, mantener el régimen de medicamentos contra la hipertensión, controlar las enfermedades existentes (cardiaca, diabetes), por mencionar algunos. Entre los signos de alarma más frecuentes del EVC se encuentran: entumecimiento, debilidad o parálisis de la cara, el brazo o la pierna, en uno o ambos lados del cuerpo y que aparece en forma repentina; ocurrencia súbita de visión borrosa o reducción de la visión en uno o ambos ojos; aparición brusca de mareos, pérdida del equilibrio o caídas sin explicaciones; incapacidad repentina para comunicarse ya sea por dificultad para hablar o entender y aparición súbita de dolor de cabeza, de gran intensidad y sin causa conocida. —ooo0ooo—

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